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Pagas, trusts, constituciones

Dinero y patrimonio

Un patrimonio rara vez sobrevive tres generaciones por casualidad. Sobrevive porque alguien enseñó a los hijos para qué sirve el dinero.

La versión corta

Esta sección no es asesoramiento de inversión; somos una revista, no un banco. Trata de las conversaciones, los hábitos y los documentos que deciden si una fortuna se convierte en carga o en cimiento: la paga, la primera cuenta de ahorro, el trust que los hijos entenderán algún día y la constitución familiar que mantiene a todos en la misma mesa.

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Dinero y patrimonio · 7 min de lectura

La paga y los tres botes: gastar, ahorrar, dar

Un niño que a los ocho años administra mal una cantidad pequeña administrará mal una cantidad grande a los veintiocho. Los tres botes son la educación financiera más sencilla que existe, y las familias acomodadas la necesitan más que nadie.

Lo que preguntan las familias

¿Cuánta paga a cada edad?

Una regla útil es un euro por semana por año de edad desde los seis, el doble desde los doce cuando la ropa y el móvil salen de ahí, y un presupuesto mensual desde los dieciséis. Las familias acomodadas suelen dar menos que la media y pagan más cosas directamente; lo que importa es que el niño administre algo.

¿Cuándo deben conocer los hijos el patrimonio familiar?

Poco a poco, desde los diez años más o menos, y del todo antes de que puedan firmar nada. Los hijos que oyen la cifra por primera vez de un abogado a los 18 o 21 lo pasan peor que los que crecieron dentro de ella con conversaciones, visitas a la empresa familiar y una pequeña cartera propia.

¿Qué es una constitución familiar?

Un acuerdo escrito sobre cómo decide la familia: quién se sienta en el consejo de familia, cómo se gobierna la empresa o la fundación, cómo entran y salen los miembros, qué se espera de la siguiente generación. No tiene fuerza legal, pero sí una enorme fuerza práctica.