Regalos y fiestas · 6 min de lectura
Regalos de bautizo que duran toda una vida
Un regalo de bautizo lo abren una vez los padres y otra vez, de verdad, el hijo a los dieciocho. Los buenos son de plata, escritos o vivos, y todos llevan una fecha.

Regalos, fiestas, hitos
Los mejores regalos de una familia acomodada son los que nadie podría comprar sin más: el reloj con historia, el árbol plantado al nacer, el viaje que se convierte en leyenda familiar.
La versión corta
Regalar en las familias con medios tiene una regla: el regalo debería costar más de encontrar que de pagar. Una copa de plata de la madrina, una primera edición de un tío, un caballo de los abuelos: todos funcionaron porque alguien pensó. Esta sección le ayuda a pensar.
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Un regalo de bautizo lo abren una vez los padres y otra vez, de verdad, el hijo a los dieciocho. Los buenos son de plata, escritos o vivos, y todos llevan una fecha.
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A los dieciocho el hijo se convierte en adulto ante la ley, ante la familia y, si la noche se hace bien, ante sus propios ojos. La fiesta es suya, el regalo es un símbolo y la carta es lo que se queda.
Regalos y fiestas · 6 min de lectura
La fiesta con el poni, el mago, el castillo hinchable y la furgoneta de helados es una fiesta para los padres. Los niños recuerdan la búsqueda del tesoro, la cabaña y la tarta. Esta es la aritmética de una buena tarde.
Algo de plata, algo escrito o algo que crezca: una copa o una cuchara de bautizo, la primera edición de un clásico infantil, un plan de ahorro o una pequeña cartera de acciones a nombre del niño, o un árbol en la finca familiar. Entre 150 y 1.500 euros para los padrinos; los abuelos regalan lo que quieren.
Menos de lo que puede. Una fiesta de niños de ocho años necesita una buena idea, doce invitados, dos horas y un adulto por cada cuatro niños. Presupuestos de 1.500 a 5.000 euros compran una tarde muy buena; cualquier cosa por encima de 10.000 es para los padres.
Algo que diga adulto: un reloj mecánico, un sello con el escudo familiar, una pluma que firmará contratos, la primera obra de arte, un viaje en solitario. Y una carta, que guardará más tiempo que todo lo demás.